Lula gana el balotaje y el "partido de Neymar" queda derrotado
Con una remontada, el presidente de 81 años obtuvo su cuarto mandato frente a Flávio Bolsonaro, a quien apoyaron figuras del fútbol como Neymar y Rivaldo.

Luiz Inácio Lula da Silva, de 81 años, consiguió su cuarto mandato presidencial en una jornada electoral de altísima tensión, tras una remontada frente a Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal, que había ganado la primera vuelta.
Pocos días antes de la votación, el diputado e influencer de ultraderecha Nikolas Ferreira difundió un video con Neymar Jr., que sonreía con una sudadera extragrande de Balenciaga. "¿Cuál era el número de camiseta de Neymar en el Barcelona? Era el once. ¿Y once más once cuánto es? Veintidós, ¿verdad?", preguntaba Ferreira. Cerraba con una frase: "No es política, acá es solo fútbol". El 22 era el número que identificaba al Partido Liberal en las boletas brasileñas. Neymar levantaba dos dedos en cada mano.
Las figuras del fútbol, con los Bolsonaro
No fue el único gesto. En la víspera de las urnas, Rivaldo, ex Balón de Oro, publicó una foto de espaldas con la camiseta verdeamarela de la selección y el 22 en la espalda, con los brazos en alto formando otra vez el doble dos. Explicó que siempre guió su vida con fe en Dios y declaró su voto consciente por Flávio Bolsonaro, por el futuro del país y de cada familia brasileña. El padre de Neymar aplaudió el mensaje en los comentarios.
Una alianza explicada
Según la lectura del medio que cubrió la jornada, el apoyo de buena parte del olimpo deportivo brasileño al apellido Bolsonaro no responde solo al temor de quienes tienen grandes patrimonios ante una tributación más alta a las grandes fortunas. Tampoco solo al fin de los guiños e indulgencias fiscales que habían cimentado el vínculo entre el clan presidencial y el entorno de Neymar. También se vincula con una mutación de ex jóvenes promesas surgidos de las periferias pobres, convertidos en férreos defensores del statu quo, con un discurso religioso de fondo.
Una lectura
El resultado muestra los límites del peso de las celebridades deportivas en una elección ajustada: la movilización de ídolos no alcanzó para sostener la ventaja de la primera vuelta. Quedan abiertas preguntas sobre los márgenes finales del escrutinio, que la información disponible no precisa, y sobre cómo reordenará el bolsonarismo su vínculo con estas figuras tras la derrota.
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