Moody's mantiene la nota de Francia en Aa3 pero advierte sobre el deterioro fiscal
La agencia evitó una rebaja que muchos esperaban, con perspectiva negativa, y la condicionó a que se apruebe un presupuesto 2027 que reduzca el déficit. El gobierno de Macron tiene el Parlamento en contra y los mercados presionando.

Moody's no rebajó la calificación crediticia de Francia. La agencia informó el viernes que mantiene la nota en Aa3 con perspectiva negativa, un alivio inesperado para un país que enfrenta un fuerte aumento de los rendimientos de sus bonos, un bloqueo político y protestas en todo el territorio.
Según Moody's, la decisión se apoya en el supuesto de que "se adoptará un presupuesto 2027 que reduzca el déficit, mientras que los costos de financiamiento y las tensiones sociales se atenuarán algo en los próximos meses".
Un panorama peor que el previsto
La agencia advirtió que la situación es más complicada que hace unos meses. "El menor crecimiento y el mayor déficit elevaron la carga de deuda de Francia algo más de lo previsto", escribió. Agregó que los rendimientos de los bonos subieron más rápido de lo esperado y que estallaron protestas sociales generalizadas que "podrían limitar los esfuerzos de consolidación fiscal".
La deuda francesa ronda el 120% del PIB, la tercera más alta de la eurozona después de las de Grecia e Italia. Esta semana el rendimiento del bono a 10 años llegó a 5%, por primera vez desde 2002, y el diferencial con Alemania se amplió a cerca de 1,7 puntos porcentuales, el mayor desde 2011.
La reacción del gobierno
El primer ministro, Sébastien Lecornu, celebró en X que el anuncio "desafía las predicciones pesimistas de muchos 'expertos'". Sostuvo que la señal muestra a los acreedores "que hay un camino" y que ahora corresponde lograr un presupuesto antes de fin de año acorde con la meta de déficit de 5%.
El gobierno minoritario de Emmanuel Macron, encabezado por Lecornu, deberá dar la batalla en la Asamblea para aprobar un proyecto que incluye 43.000 millones de euros en recortes y alzas de impuestos para llevar el déficit a 5% del PIB. Una oposición unida, que lo considera demasiado duro, podría hacerlo caer. Además, el margen para gastar y aplacar a legisladores o manifestantes, que reclaman más fondos para servicios públicos y alivio en el precio de los combustibles, es escaso.
El año pasado Lecornu suspendió la impopular reforma que elevaba la edad jubilatoria a 64 años para conseguir apoyo parlamentario. El gobierno ya abandonó este año la meta de déficit de 5% para 2026, que ahora se estima en 5,4% del PIB. Moody's proyecta un déficit de solo 5,2% para 2027 y alertó de que un crecimiento menor al que prevé el gobierno "pesaría sobre los ingresos", y de que aplicar todos los recortes de gasto previstos será "políticamente desafiante".
Una prórroga con condiciones
La calificación se sostiene sobre una apuesta: que el presupuesto pase y que las tensiones bajen. La propia agencia admite que los datos recientes van en sentido contrario y mantiene la perspectiva negativa, de modo que la rebaja queda postergada, no descartada. Habrá que seguir la votación en el Parlamento, la evolución de los rendimientos y la calle.