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Martes 27 de octubre de 2026

Putin habló con los líderes de Finlandia y Noruega antes de las negociaciones de paz

Fue el primer contacto de Putin con aliados europeos de Ucrania desde julio del año pasado. Las conversaciones entre Rusia y Ucrania, con mediación de Estados Unidos, se harían en noviembre en Abu Dabi.

Redacción

· 3 min de lectura

Putin habló con los líderes de Finlandia y Noruega antes de las negociaciones de paz
Imagen · Financial Times

El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, y el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, hablaron este martes por teléfono con Vladimir Putin, en el marco de los esfuerzos europeos por respaldar a Ucrania de cara a las próximas negociaciones con Rusia.

Fue la primera vez que el presidente ruso conversó con algún aliado europeo de Ucrania desde julio del año pasado, cuando habló con el francés Emmanuel Macron. En un comunicado conjunto, Stubb y Støre dijeron que querían "transmitir mensajes directamente sobre las futuras negociaciones para ayudar a terminar la guerra". Aclararon que hablaron como líderes de sus países y no en nombre de toda Europa.

Lo que dijo cada lado

Stubb sostuvo que la charla fue "franca y sustantiva". Agregó: "Somos países vecinos de Rusia. El resultado de esta guerra tendrá un impacto directo en nuestra seguridad y en la de toda Europa. Terminar la guerra requiere conversaciones directas". Ambos dirigentes afirmaron que seguirán apoyando a Ucrania y que "la guerra debe terminar y las negociaciones deben reanudarse".

El Kremlin, en cambio, indicó que Putin no se movió de sus exigencias. Según su versión, les "recordó" las razones iniciales del conflicto, una fórmula con la que Moscú alude a que Occidente y las aspiraciones ucranianas de ingresar en la OTAN lo forzaron a invadir. Putin también afirmó que una paz duradera y justa solo es posible si se tienen en cuenta "plena e incondicionalmente" los intereses legítimos de Rusia, y criticó las "políticas de confrontación de los países de la UE y la OTAN, que prolongan el conflicto". Ucrania sostuvo que esas exigencias equivalen a una capitulación.

Según el Kremlin, también hablaron de seguridad y derecho marítimo en el Báltico y el norte de Europa, en aparente referencia a las acciones europeas contra la "flota fantasma" de petroleros rusos.

El contexto de las negociaciones

Las conversaciones previstas serán las primeras entre Ucrania y Rusia desde febrero y se dedicarán a las garantías de seguridad para después del fin de la guerra. La UE había empezado este verano a discutir la designación de un representante para negociar directamente con Moscú, pero la idea quedó frenada por divisiones internas y por la reticencia de Putin a tratar con los aliados de Kiev.

El Kremlin pareció flexibilizar su postura tras la reunión del enviado especial estadounidense Steve Witkoff con Putin en San Petersburgo la semana pasada, y dijo que un acuerdo final requeriría la participación de Europa. Un día antes de viajar a Rusia, Witkoff se había reunido en Oslo con Stubb, Støre y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

Este mes, Donald Trump relanzó su impulso para terminar la guerra: cerró un acuerdo para importar diésel ruso, pausó nuevas sanciones a las exportaciones energéticas de Moscú y presionó a Ucrania para que deje de atacar con drones las refinerías rusas. Estados Unidos no obtuvo concesiones a cambio, y Rusia rechazó la propuesta de Trump de una moratoria de ataques a la infraestructura energética ucraniana.

Tras la llamada, Stubb y Støre hablaron con Zelenski. El presidente ucraniano escribió en X que le transmitieron a Putin que hacen falta "pasos reales de desescalada" en energía e infraestructura, y que discutieron las futuras conversaciones a tres bandas.

Las llamadas coincidieron con el inicio de un alto el fuego en torno a Oleshky, ciudad ocupada por Rusia en el sur de Ucrania, pensado para permitir la evacuación de residentes con escasez de alimentos. Al mediodía, ninguna parte había informado violaciones.

Una lectura

El contacto abre un canal europeo con Moscú sin que haya consenso en la UE, y el Kremlin lo recibió repitiendo su discurso de siempre. Queda por ver si la aparente apertura rusa a la participación europea se traduce en algo concreto en Abu Dabi, y si el alto el fuego en Oleshky resiste como primer indicio de desescalada.

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