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Domingo 25 de octubre de 2026

Reino Unido no se sumará al banco de defensa que impulsa Canadá

El canciller John Healey respaldará en cambio un mecanismo financiero liderado por Londres. Las diferencias sobre sede, compras conjuntas y nuevos miembros frenaron la fusión de ambas iniciativas.

Redacción

· 3 min de lectura

Reino Unido no se sumará al banco de defensa que impulsa Canadá
Imagen · Financial Times

Reino Unido decidió no integrar el banco global de defensa que promueve Canadá. El canciller John Healey prepara, en cambio, su respaldo a una iniciativa propia para ayudar a cubrir un agujero de varios miles de millones de libras en el presupuesto de defensa británico. La decisión se anunció el domingo, según informó el Financial Times.

El primer ministro británico, Andy Burnham, había analizado con su par canadiense, Mark Carney, la posible adhesión al Banco de Defensa, Seguridad y Resiliencia (DSRB, por sus siglas en inglés), con sede prevista en Ottawa. Funcionarios británicos consultados por el diario explicaron que las partes no lograron acordar cómo sería una fusión con la otra iniciativa y que Londres se resistió a una sede dual entre Canadá y Europa.

Qué se espera del Presupuesto

Healey usaría su Presupuesto del miércoles para anunciar apoyo al Mecanismo Multilateral de Defensa (MDM), un esquema de financiamiento impulsado originalmente por la excanciller Rachel Reeves. Reino Unido comprometió £400 millones iniciales. Países Bajos, Polonia y Finlandia también se sumaron. El MDM apunta a reforzar las compras y el almacenamiento de equipamiento.

Reeves sostuvo que permitiría lograr “mejor relación calidad-precio para los contribuyentes” y, “de manera crucial, endeudarnos a una tasa baja para financiar la defensa”.

Healey dijo que financiará por completo el programa de inversión en defensa, que quedó con un hueco de £4.700 millones a principios de año, cuando Reeves no aportó financiamiento inicial para el plan de equipamiento. Healey era ministro de Defensa y renunció en junio tras una disputa con ella, entre otros motivos por su negativa a comprometer fondos para llevar el gasto en defensa al 3% del PIB en 2030, algo que él consideraba esencial. El canciller indicó que los fondos adicionales no se asignarán hasta una revisión del gasto del año próximo, aunque se espera que dé fuertes señales en el Presupuesto.

Los puntos de desacuerdo

El DSRB, una institución de crédito inspirada en el Banco Mundial, promete “financiamiento a largo plazo y bajo costo” para iniciativas de defensa. Busca facilitar fondos a Canadá y a países europeos que deben cumplir el compromiso de gastar €850.000 millones adicionales por año en defensa dentro de la OTAN.

Según los funcionarios, los miembros europeos, mayoría en el esquema, se resistían a una sede conjunta. Tampoco hubo acuerdo sobre las compras: los países del MDM querían priorizar las adquisiciones conjuntas, poco relevantes en el DSRB. Hubo además diferencias sobre las reglas para admitir miembros futuros.

Una fuente del gobierno británico afirmó: “Hay mucha cooperación buena por hacer; Canadá simplemente tiene prioridades distintas a las nuestras. Se enfocan en préstamos soberanos individuales a países más chicos y quieren proteger una sede en Ottawa, mientras que los países del MDM quieren que las compras conjuntas sean el eje de una organización internacional con calificación AAA para respaldar los objetivos de la OTAN”.

Un referente europeo del sector criticó la decisión: “Reino Unido eligió un modelo que condiciona el financiamiento de la defensa a las compras conjuntas, lo que golpea el corazón de la soberanía nacional”.

Los ministerios de Finanzas de ambos países difundieron un comunicado conjunto: acordaron desarrollar “un marco de cooperación” y concluyeron de común acuerdo que lo mejor es crear “dos instituciones distintas pero complementarias que trabajen en alianza”.

Una lectura

La salida se presenta como consensuada, pero revela dos concepciones de cómo financiar el rearme europeo: préstamos soberanos a países individuales o un organismo atado a compras conjuntas. La crítica del referente europeo muestra que la segunda opción no es unánime. Queda por ver cuánto dinero asignará Healey y cuántos países más se sumarán al MDM, y si las dos instituciones logran cooperar en la práctica.

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