Sepetiba, balneario carioca sin tradición de protesta, marchó antes del balotaje
Centenares de personas con remeras rojas y banderas de Lula da Silva recorrieron este barrio de 35.000 habitantes, a sesenta kilómetros del centro de Río. La marcha se inscribe en una ola de politización inédita en Brasil.

Pocos días antes del balotaje del último domingo, centenares de jóvenes y no tan jóvenes con remeras rojas y banderas con la cara del presidente Lula da Silva colmaron la avenida frente al mar de Sepetiba, un balneario carioca de poco más de 35.000 habitantes. Según el testimonio de una periodista nacida allí, nunca antes se había visto una manifestación en el lugar.
La marcha partió de la playa de Doña Luiza, frente a la imagen de Iemanjá, divinidad de las religiones afro conocida como la Reina del Mar. Tras un recorrido de más de una hora, terminó en la iglesia católica de San Pedro, una de las más antiguas de la ciudad de Río. Los participantes cantaron y vivaron el nombre de Lula, asociado a la palabra "democracia".
Una Constitución como bandera
Según el relato, las declaraciones del ex candidato Flávio Bolsonaro, que prometió cambiar la Constitución, generaron fuerte preocupación y ayudaron a que más gente saliera a la calle. Los manifestantes mostraron además la Carta Magna en los actos proselitistas, como si fuera una bandera.
Un barrio fuera de las noticias
Sepetiba es un sitio de casas bajas y mucha tranquilidad, con algunas iglesias evangélicas, como tantos otros barrios del país. Queda frente a la Restinga da Marambaia, donde suelen vacacionar los presidentes: lo hicieron Fernando Henrique Cardoso, Dilma Rousseff y ahora Lula. Entre las playas de ambos lugares hay entre 20 y 30 minutos en barco.
Pese a esa cercanía, Sepetiba casi nunca es noticia. Se la recuerda por la presencia del emperador Don João VI, por los textos del periodista João do Rio, que la describía como refugio de espiritualidad y pesca, por el primer templete de Río, a comienzos del siglo XX, por las filmaciones de la telenovela "O Bem Amado" y por un show de Preta Gil en 2016.
También aparece ligada a la dictadura militar (1964-1985). Según algunos historiadores, en la Restinga se arrojaban cuerpos de opositores que a veces llegaban a las orillas de Sepetiba, un hecho mencionado en "Aún estoy aquí", de Walter Salles, premiada con el Oscar a mejor película extranjera en 2025.
Ni esos crímenes ni las manifestaciones de 1983 y 1984 por "Directas ya", que reclamaban elecciones directas, habían movilizado al barrio. Una excolega de la autora, del antiguo Jornal do Brasil, lo resumió así: "Los brasileños ahora son como los argentinos. Están en las calles".
Una lectura
Que una movilización llegue a un lugar sin historia de protesta sugiere que la politización de esta campaña alcanzó zonas alejadas de los centros habituales de actividad política. El dato, sin embargo, es testimonial: no hay cifras que permitan medir su alcance ni saber cuánto de esa energía se traducirá en participación más allá de la elección.
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