Stevie Wonder demanda para desalojar a una mujer que vive gratis en su casa desde 1988
El cantante presentó una denuncia en Los Angeles contra Carmen Efferson, que ocupa sin pagar alquiler una propiedad suya en Studio City. El conflicto estalló cuando ella se negó a una inspección.

Stevie Wonder llevó a la Justicia el desalojo de Carmen Efferson, que desde julio de 1988 ocupa sin pagar alquiler una casa de su propiedad en Studio City, un barrio de Los Angeles. El cantante, de 76 años y de nombre real Stevland Morris, presentó el jueves una denuncia ante la Corte Superior del condado de Los Angeles.
Según el sitio TMZ, Efferson habría sido en el pasado su prometida. Los abogados de Wonder no comentaron ni aclararon la naturaleza del vínculo. Efferson, contactada varias veces por el Los Angeles Times, no respondió. El músico está casado desde 2017 con Tomeeka Bracy.
Un acuerdo verbal y una inspección
De acuerdo con los documentos judiciales, en 1988 ambos habían pactado de palabra que Efferson podría vivir en el inmueble de Oak Glen Drive sin abonar un canon mensual. El equilibrio se habría roto el verano pasado, cuando los representantes de Wonder pidieron acceso a la casa "para actualizar y mantener la póliza de seguro".
El 23 de julio, un abogado del cantante comunicó que la inspección quedaba fijada para la semana siguiente. El 25 de julio, Efferson respondió por correo electrónico: acusó al letrado de un tono "racista" y "de sangre fría", habló de "privilegio masculino blanco" y escribió "Me siento acosada". Además, reiteró que no daba consentimiento para que se ingresara a la vivienda.
Dos días después llegó la réplica de los abogados de Wonder: el profesional en cuestión "no es ni racista, ni de sangre fría, ni blanco, ni hombre".
Qué queda abierto
El caso enfrenta una ocupación de casi cuatro décadas, sostenida en un acuerdo oral, con un pedido de acceso por un trámite de seguro. Todavía no se conoce la versión de Efferson sobre el acuerdo ni sobre el desalojo, y no se precisó qué plazos tendrá el proceso. Lo que defina la corte dependerá en buena medida de cómo se acredite ese pacto verbal de 1988.
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