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Domingo 25 de octubre de 2026

Tigray: tropas eritreas cruzan la frontera y se amplía el conflicto en Etiopía

Marco Rubio pidió a Eritrea y Etiopía que bajen la tensión, mientras los combates se reactivan en el norte etíope. La región llega exhausta por la sequía y la pérdida de cosechas.

Redacción

· 2 min de lectura

Tigray: tropas eritreas cruzan la frontera y se amplía el conflicto en Etiopía
Imagen · Il Fatto Quotidiano

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, instó a Eritrea y a Etiopía a descomprimir las tensiones. Advirtió que todos los países del Cuerno de África deben respetar la soberanía y la integridad territorial de sus vecinos y evitar incursiones transfronterizas, y sostuvo que la región no puede permitirse más conflictos.

La respuesta de la Alianza

Las palabras de Rubio provocaron una reacción inmediata de la Alianza para la Supervivencia. En un comunicado difundido el 18 de octubre, la coalición aseguró que sus operaciones militares no responden a objetivos separatistas ni buscan fragmentar el país. Describió sus acciones como de legítima defensa, frente a lo que calificó como el rechazo del gobierno a los intentos de resolución pacífica, incluidos los previstos en el Acuerdo de Pretoria de noviembre de 2022.

La Alianza fue formada por el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF) junto con otros seis movimientos etíopes, por lo que el TPLF no está aislado. Pero no todos los tigrayanos respaldan a sus fuerzas, una diferencia con la guerra de 2020-2022.

Una guerra que se extiende

El 7 de octubre, fuerzas eritreas cruzaron la frontera en Zelambesa y avanzaron hacia el corredor Adigrat-Idaga Hamus. Las Fuerzas de Defensa de Tigray tienen fuerte presencia en el distrito (woreda) de Atsbi, mientras que los líderes del TPLF están en zonas rurales del distrito de Ahferom, en el centro de Tigray.

Se sospecha que Eritrea apoya a la Alianza para debilitar al gobierno etíope, ya que rechaza el intento de Etiopía de acceder al mar Rojo por el puerto de Assab, y busca crear una zona de amortiguación entre ambos países. El mariscal de campo Birhanu Jula, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa Nacional Etíopes, acusó a Eritrea de movilizar apoyo financiero para el TPLF. Agregó que ambos contarían con el respaldo de Sudán y Egipto, lo que sugiere una interferencia externa.

Fuerzas y costo humano

En el papel, el ejército gubernamental tiene ventaja: unos 500.000 efectivos, una reserva de 368.000 y un arsenal pesado que incluye drones de distinto origen, como los turcos Bayraktar TB2 y Akinci. El TPLF, por sí solo, reúne entre 250.000 y 270.000 hombres.

Lo único seguro, por ahora, es que el número de víctimas crece, entre militares y civiles. La población tigrayana está agotada en lo físico y lo psicológico, golpeada además por la sequía y el fracaso de las cosechas.

Una lectura

Un alto el fuego puede congelar los combates, pero no elimina las causas de la violencia. La reaparición de actores externos, como Eritrea y las acusaciones a Sudán y Egipto, y la disputa por la salida al mar Rojo muestran que el conflicto excede lo interno. Queda abierto si el Acuerdo de Pretoria puede reactivarse y si un proceso político inclusivo, que redefina el reparto del poder y la relación entre el gobierno federal y las regiones, llega antes de que la guerra se generalice.

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