Tras la derrota ante Lula, se abre la disputa por liderar la derecha brasileña
La segunda caída consecutiva del bolsonarismo frente a la izquierda golpea la estrategia de Jair Bolsonaro de conservar el control del sector a través de su hijo Flavio. Michelle Bolsonaro, Tarcísio de Freitas y Nikolas Ferreira aparecen como figuras para 2030.
La derrota electoral del domingo frente a Lula da Silva, la segunda consecutiva del bolsonarismo ante la izquierda, reabre el debate sobre el futuro de la derecha en Brasil y sobre la capacidad de la familia Bolsonaro de mantener su peso político hasta 2030.
El senador Flavio Bolsonaro, elegido por su padre para representar al bloque, superó las expectativas iniciales de aliados y adversarios: fue competitivo y terminó la primera vuelta en primer lugar. Pero el resultado final es un revés para la estrategia de Jair Bolsonaro, principal líder de la derecha, que lleva más de un año preso tras ser condenado por intento de golpe de Estado.
Una apuesta familiar
Sin poder postularse, el expresidente apostó por su hijo mayor para preservar la influencia de la familia y desalentó a otros posibles líderes, como el reelegido gobernador de San Pablo, Tarcísio de Freitas. La decisión contradijo a aliados que preferían a alguien con mayor capacidad de atraer votantes ajenos al bolsonarismo.
La candidatura de Flavio tuvo resistencias desde el inicio. Romeu Zema y Ronaldo Caiado mantuvieron sus aspiraciones y los partidos del centrão (bloque de centroderecha) evitaron respaldarlo de inmediato. El panorama cambió con su ascenso en las encuestas y, sobre todo, tras la primera vuelta, cuando el candidato del Partido Liberal sumó el apoyo de antiguos rivales para enfrentar a Lula.
Esa alianza mostró que los Bolsonaro conservan capacidad de movilización en el sector conservador. Al mismo tiempo, la derrota devuelve una pregunta que la campaña había dejado en suspenso: quién liderará la derecha cuando Lula no pueda buscar la reelección.
Según fuentes cercanas al candidato derrotado, Flavio seguirá siendo una figura clave aun fuera del Senado. Su desafío será sostener la alianza sin cargo electo y frente a aliados que también aspiran a la presidencia.
El clan en el Congreso
Flavio fue diputado estatal en Río de Janeiro desde 2002, con cuatro mandatos consecutivos, y llegó al Senado en 2019. Cuando termine su mandato, en febrero, quedará sin cargo electo por primera vez en 24 años.
La familia seguirá representada: Jair Renan ocupará una banca en la Cámara de Diputados, y Carlos Bolsonaro, hermano de Flavio, y la exprimera dama Michelle Bolsonaro serán senadores. Michelle, considerada un nombre fuerte para liderar el bolsonarismo, llega con ocho años de mandato, capital electoral propio y una red de aliados armada durante la campaña. Su autonomía respecto del núcleo de Flavio se reforzó, también por las críticas públicas que le hizo a su hijastro al comienzo de la contienda.
Alternativas fuera del apellido
Tarcísio de Freitas se perfila como una de las principales opciones. Reelegido en primera vuelta, apoyó a Flavio y colaboró en la movilización final, pero conservó su base propia y el control del mayor colegio electoral del país. Alcanzó notoriedad nacional como ministro de Infraestructura de Bolsonaro; desde que gobierna San Pablo amplió el diálogo con empresarios y partidos de centro. Tendrá cuatro años al frente del estado, aunque su eventual candidatura dependerá de su vínculo con Jair Bolsonaro y sus aliados.
Parte de la derecha defiende una candidatura atada a la ideología bolsonarista; otros sectores creen que deberá ampliar el diálogo con quienes rechazan a Lula pero también a la familia.
Otro nombre en ascenso es el diputado federal Nikolas Ferreira, reelegido con la mayor cantidad de votos del país. Representa a una generación que construyó su base en redes sociales y sigue identificada con Bolsonaro. Sin embargo, no podrá ser candidato presidencial en 2030, porque no habrá cumplido los 35 años que exige la Constitución. Podría, no obstante, influir en la elección del candidato, ampliar su grupo en el Congreso o buscar otros cargos.
Lo que queda abierto
La derrota deja a la derecha ante una tensión entre continuidad familiar y ampliación del electorado. Los Bolsonaro conservan bancas, votos y capacidad de convocatoria, pero ya no tienen un único heredero indiscutido. Habrá que seguir si Jair Bolsonaro vuelve a imponer un nombre, si Michelle y Tarcísio construyen proyectos propios y qué papel elige Flavio fuera de un cargo electo.
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