Trump cuestiona la reelección de Lula sin presentar pruebas de irregularidades
La Casa Blanca no reconoció el resultado de las elecciones brasileñas, mientras demócratas de Estados Unidos felicitaron al presidente reelecto. El episodio se suma a una relación estrecha entre Trump y el clan Bolsonaro.

Donald Trump cuestionó la reelección de Lula da Silva en Brasil, como suele hacer con los asuntos electorales internos de su país, y sin presentar pruebas de irregularidades. "Simplemente aplicaron el manual de Joe Biden", dijo, y agregó que "los comunistas no ceden el poder una vez que lo obtienen". Desde la Casa Blanca no llegó ningún reconocimiento del resultado.
Donald Trump Jr. criticó en X la decisión de la Corte Suprema brasileña de extender dos horas el horario de votación. "Si un gobierno conservador en Brasil hubiera hecho esto", escribió, "toda la prensa mainstream estadounidense habría perdido la cabeza, pero supongo que eligen callar porque todo es por la causa". Su planteo se inscribe en el relato de la derecha estadounidense, según el cual la prórroga favoreció a Lula.
Las felicitaciones desde la izquierda estadounidense
Las felicitaciones llegaron desde el sector demócrata. Bernie Sanders escribió en X: "Felicitaciones a Lula por su extraordinaria reelección en las presidenciales brasileñas. Lula se puso del lado de los trabajadores y de la democracia brasileña, y seguirá haciéndolo en los próximos cuatro años". El diputado demócrata Ro Khanna sostuvo que "Trump debe respetar los resultados y no socavar las elecciones brasileñas".
Un vínculo de años con los Bolsonaro
En marzo de 2020, Jair Bolsonaro, entonces presidente, cenó en Mar-a-Lago, Florida, con su hijo Eduardo, Ivanka Trump y Jared Kushner. "Brasil lo ama y Estados Unidos lo ama", dijo Trump a los periodistas. Eduardo cultivó ese canal: estuvo en Mar-a-Lago la noche de las elecciones estadounidenses de 2024 y en 2025 se mudó a Texas, mientras en Brasil era investigado por interferir en el juicio a su padre.
Cuando Jair Bolsonaro fue juzgado por intento de golpe tras la derrota de 2022, la Casa Blanca intervino. En julio de 2025 Trump calificó el proceso de "caza de brujas" e impuso aranceles del 50% a productos brasileños, pese a que Estados Unidos tenía superávit comercial con ese país. Eduardo explicó la lógica: "Si dejan caer el juicio, los aranceles desaparecen".
En esas semanas Washington revocó la visa a ocho jueces de la Corte Suprema brasileña y sancionó con la Ley Global Magnitsky, norma creada contra violaciones de derechos humanos, al juez Alexandre de Moraes, que conducía la causa. Las sanciones a Moraes se levantaron en diciembre sin explicaciones y los aranceles se atenuaron, pero en julio de este año la administración impuso otros nuevos, del 25%. El secretario de Estado, Marco Rubio, escribió en X que el gobierno de Lula "no negoció de buena fe".
Una lectura
La falta de reconocimiento y la impugnación sin pruebas repiten un patrón ya visto en la política interna estadounidense, ahora aplicado a un aliado ideológico de otro país. Queda abierto si Washington sostendrá esa posición con medidas concretas, como nuevos aranceles o sanciones, y cómo responderá el gobierno brasileño. Habrá que seguir también si otros líderes de la región reconocen el resultado y qué hace la Casa Blanca con el dato de que las sanciones a Moraes se retiraron sin explicación.
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