Un editorial defiende mantener el cambio de hora estacional en Alemania
Un texto de opinión de la Frankfurter Allgemeine sostiene que la hora de luz extra en las tardes de verano justifica seguir adelantando el reloj. Mientras tanto, la UE no logró acordar el fin del cambio.

La Frankfurter Allgemeine publicó una columna de opinión que defiende conservar el cambio de hora estacional: adelantar el reloj en primavera y volver a la hora normal en otoño. Su postura es que la hora de luz adicional al final de la jornada en verano compensa las molestias de los dos ajustes anuales.
El argumento central
Según el autor, la luz de la tarde llega justo al momento en que familias, clubes, gastronomía, deporte y cultura cobran vida, mientras que una hora de luz a las cinco de la mañana la pasan dormidos o en la oficina muchos. El cambio no alarga el día, sostiene, pero ubica una hora luminosa donde más gente puede aprovecharla. Para ilustrarlo apunta a Frankfurt y su zona metropolitana, donde miles de personas viajan a diario entre ciudades como Offenbach, Wiesbaden, Darmstadt y Maguncia.
También plantea que la combinación actual reúne lo mejor de ambos modelos: hora normal en invierno, con mañanas más claras para quienes van a la escuela o trabajan temprano, y hora de verano con tardes largas. La hora normal permanente daría más luz matutina en verano pero la quitaría de la tarde; la hora de verano permanente oscurecería las mañanas de invierno.
Las objeciones que reconoce
El texto admite que los críticos tienen argumentos. El cambio altera el ritmo de sueño dos veces al año y puede afectar más a trabajadores por turnos, padres de niños pequeños y personas con problemas de salud. Además, el ahorro de energía ya no es el esperado cuando se reintrodujo en 1980, a la sombra de la crisis del petróleo: se calefacciona más por la mañana y el ahorro en iluminación es limitado.
El autor aclara que la hora de verano no debe extender la disponibilidad laboral, y que escuelas, empleadores y municipios deben cuidar la seguridad en la oscuridad temprana.
El estancamiento en la Unión Europea
La Comisión Europea propuso en 2018 eliminar el cambio estacional. En una consulta pública no representativa, el 84% de unos 4,6 millones de participantes votó a favor de terminarlo. El Parlamento Europeo respaldó la propuesta en 2019, pero el Consejo no alcanzó un acuerdo, por lo que los relojes siguen cambiando. Según el texto, está anunciado un nuevo análisis para fines de este año.
El autor advierte que si cada país eligiera libremente su hora, Europa corría el riesgo de un mosaico perjudicial para trenes, aviación, logística, mercados financieros y trabajadores transfronterizos. Recuerda que China, India, Japón, Rusia y Brasil no cambian la hora, que en Estados Unidos, Canadá y Australia rige según la región y que México la abandonó en la mayor parte del país.
Una lectura
Se trata de una postura de opinión, no de una novedad normativa: la decisión sigue trabada en el Consejo de la UE. El debate de fondo es qué costos se aceptan, ya que cada opción sacrifica luz en algún momento del día. Conviene seguir el análisis europeo previsto para fin de año y ver si los Estados logran una solución común, condición que incluso el columnista considera indispensable.