Vucic reconoció la derrota ante el movimiento estudiantil tras 14 años en el poder en Serbia
El líder populista admitió el domingo la caída de su Partido Progresista Serbio frente a un movimiento universitario que protestó casi dos años. Culpó a una injerencia extranjera y prometió seguir luchando desde la oposición.
Aleksandar Vucic, que dominó la política serbia durante 14 años, reconoció el domingo la derrota de su Partido Progresista Serbio (SNS) ante un movimiento estudiantil de base que encabezó protestas durante casi dos años. Según The Associated Press, se trata de un cambio de gobierno histórico.
Vucic, de 56 años, había superado a sus opositores en el pasado y creyó que podía hacerlo otra vez. Antes de la votación renunció a la presidencia para postularse como primer ministro, una maniobra al estilo de su aliado ruso Vladimir Putin. Hizo una campaña intensa, con cobertura favorable las 24 horas en los medios estatales, ataques a los rivales, entrega de dinero a votantes y promesas de mejores jubilaciones, nuevas rutas y medicamentos más baratos.
No alcanzó. El mensaje del movimiento juvenil, que denunciaba corrupción, amiguismo y crimen organizado bajo su gobierno, tuvo amplia resonancia. Las protestas habían comenzado en 2024, después de que se derrumbara una marquesina en una estación de tren renovada en el norte del país y murieran 16 personas. La tragedia alimentó las denuncias de que la corrupción había provocado obras deficientes.
Vucic atribuyó la derrota a una injerencia externa: "Quiero que la gente sepa. Esta fue la verificación de una revolución que llevaron adelante directamente con apoyo de distintos países europeos y del Estado profundo estadounidense, el que también está contra el presidente (Donald) Trump".
Del ultranacionalismo al populismo
En una carrera de más de 30 años, Vucic pasó de ser un nacionalista extremo que apoyaba la agresión contra los no serbios en la ex Yugoslavia a un populista que buscó equilibrarse entre potencias. En los años 90 fue uno de los líderes radicales que defendieron una "Gran Serbia", con territorios de Croacia y Bosnia donde viven serbios. Esas políticas son consideradas responsables de conflictos que dejaron más de 100.000 muertos y millones de desplazados.
Era conocido por sus discursos incendiarios: en el Parlamento dijo que por cada serbio muerto en la guerra de Bosnia debían morir 100 musulmanes bosnios. Después sostuvo que no lo dijo literalmente. Como ministro de Información a fines de los 90, supervisó multas severas o cierres de medios críticos del entonces presidente Slobodan Milosevic. En vísperas del triunfo electoral de su partido en 2012 giró hacia una postura proclamadamente proeuropea.
Desde el poder se mostró a la vez proeuropeo, prorruso y admirador de Trump. Antes de la votación volvió a sus raíces de derecha dura y a Putin, mientras intentaba recomponer una base debilitada. El mes pasado desafió a la Unión Europea al permitir un funeral con honores en Belgrado para Ratko Mladic, excomandante del ejército serbobosnio condenado por genocidio. El SNS se alió luego con el Partido Radical Serbio, al que Vucic perteneció y cuyo líder, Vojislav Seselj, fue su mentor y también fue condenado por crímenes de guerra. "No es casualidad que Vladimir Putin dijera que espera que yo sea el primer ministro", alardeó días antes del voto.
Un poder concentrado
Vucic fue viceprimer ministro, primer ministro y presidente. Durante casi diez años en la presidencia convirtió un cargo en gran medida ceremonial en el centro del poder, con frecuentes mensajes a la nación y presencia constante en medios oficialistas.
Dejan Pavlovic, de la Facultad de Ciencias Políticas de Belgrado, dijo a AP que Vucic dominó "una tecnología de gobierno basada en el garrote y la zanahoria, y en la idea de que nadie más que él tiene razón". Describió un "régimen de manual" autocrático, con control de medios, justicia e instituciones. Según Pavlovic, los leales eran premiados con contratos estatales y protección frente a la Justicia: Vucic "creó una elite nueva y esa elite sabía ser agradecida".
Durante las protestas, Vucic cercó un parque céntrico frente a su oficina y montó carpas con simpatizantes, una aparente barrera humana. Periodistas de investigación identificaron a algunos ocupantes como personas con antecedentes criminales y vincularon a Vucic con clanes criminales, algo que él rechazó. Las elecciones bajo su gobierno estuvieron cada vez más marcadas por denuncias de irregularidades, episodios violentos y ventajas por el control mediático y el uso de fondos públicos.
Una oposición que dice estar acostumbrada
Al admitir la derrota, Vucic prometió seguir: "Nuestra estructura es muy firme, estamos muy unidos y fuertes, y estamos acostumbrados a estar en la oposición. La mayoría de nosotros pasó más tiempo en la oposición que en el gobierno".
El expresidente Boris Tadic opinó que Vucic no habría cedido ante una victoria estudiantil menos contundente, pero que en las circunstancias "no pudo evitarlo".
La transición abre interrogantes: cómo se desarmará una estructura que, según Pavlovic, controlaba medios, justicia e instituciones, y qué papel jugará un SNS que ya anticipa una oposición combativa. También queda por ver cómo se relacionará el nuevo gobierno con la UE y con Rusia, tras el giro de Vucic en la campaña.
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