Alemania quiere reducir a la mitad el cupo de trabajadores de los Balcanes Occidentales
El Gobierno alemán planea bajar de 50.000 a 25.000 las autorizaciones anuales desde el 1 de enero de 2027. Empresarios, productores rurales y hasta las agencias de empleo advierten por el impacto en sectores con escasez de personal.

El Gobierno federal alemán prevé recortar a la mitad, a partir del 1 de enero de 2027, el cupo de la llamada regla de los Balcanes Occidentales, que facilita visas de trabajo a ciudadanos de Albania, Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Montenegro, Macedonia del Norte y Serbia. Hoy el límite es de 50.000 autorizaciones por año en todo el país; el plan lo llevaría a 25.000. Asociaciones empresariales, el sector agrario y la propia Agencia Federal de Empleo cuestionan la medida.
Cómo funciona la regla
Forma parte de la ley de inmigración de personal calificado. Para obtener la visa hace falta una oferta concreta o un contrato de trabajo, además de la aprobación de la Agencia Federal de Empleo. Según el medio, la demanda es alta: el cupo ya se supera. Los cupos se reparten por mes y por nacionalidad, y cuando se agota el de un país, la agencia deja de procesar solicitudes.
La Agencia contabiliza unas 550.000 personas de la región que trabajan en Alemania con aportes a la seguridad social: más de 52.000 en Hesse y 140.000 en Baviera. En Hesse, cerca del 45% trabaja en ocupaciones con escasez de personal, sobre todo construcción, transporte, logística, gastronomía y cuidados.
Las críticas
Frank Martin, jefe de la dirección regional de empleo de Hesse, sostuvo que la inmigración de personal calificado "es y seguirá siendo a largo plazo la palanca cuantitativamente más importante" frente al efecto demográfico. Recordó que el cupo ya fue insuficiente el año pasado, que hubo solicitudes rechazadas y que este año se agotará antes de diciembre.
Dirk Pollert, de la Asociación de Empresarios de Hesse (VhU), dijo que la reducción quita la base al instrumento que mejor funcionó y contradice los objetivos del propio Gobierno, como la vivienda y la infraestructura. Rechazó el temor a que la regla abra la puerta a los sistemas sociales, porque exige contrato e ingresos suficientes, y señaló que la restricción choca con la posición alemana de acercar esos países a la UE. Pidió eliminar el cupo.
El secretario general de la Asociación de Agricultores de Hesse, Sebastian Schneider, afirmó que muchas explotaciones dependen de mano de obra extranjera: "Quien quiera asegurar la producción local de alimentos debe permitir a las empresas encontrar los trabajadores necesarios". El gremio reclama una migración laboral ordenada, previsible y según la demanda, y más facilidades para temporeros de terceros países.
El golpe a la hotelería
La organización Denkfabrik Zukunft der Gastwelt advirtió que la hotelería y la gastronomía serían las más afectadas: concentran cerca del 13% de las relaciones laborales de la región y perderían más de 3.000 autorizaciones anuales. Su vocero Marcel Klinge dijo que "los restaurantes reducen horarios, los hoteles no pueden ofrecer habitaciones, los proveedores venden menos", y que en zonas turísticas y rurales eso se vuelve un problema de localización.
La entidad comparte el objetivo de ordenar la migración laboral, pero rechaza un recorte generalizado. Critica que la evaluación del anteproyecto cuente ahorros administrativos de unos 2,8 millones de euros sin considerar el costo de puestos vacantes y de valor agregado perdido. Propone un cupo flexible según sector, región y estacionalidad.
Una tensión abierta
El plan expone una contradicción: con desempleo en alza, persiste la falta de personal en varios rubros, y quienes conocen el mercado señalan que el cupo actual ya se queda corto. No se precisaron los motivos del Gobierno más allá del recorte ni si habrá cambios al texto. Habrá que seguir cómo se define el anteproyecto y si se incorporan esquemas por sector, como proponen los críticos.