El movimiento estudiantil serbio ganó las elecciones y enfrenta un camino difícil
La Lista de Estudiantes derrotó a Aleksandar Vucic tras 14 años de poder, pero deberá traducir las expectativas de cambio en reformas concretas, en un clima de impaciencia y polarización.
El movimiento juvenil de Serbia logró el domingo una victoria electoral sorpresiva frente al hombre fuerte Aleksandar Vucic, que gobernaba el país desde hacía 14 años. Vucic reconoció la derrota una hora y media después del cierre de las urnas. Ahora, el movimiento, sin liderazgo único, diverso y con pocos candidatos con experiencia política, deberá cumplir sus promesas de combatir la corrupción, liberar los medios y garantizar el Estado de derecho.
Un gobierno, recién a fin de año
La comisión electoral publicó solo resultados preliminares e incompletos, que difícilmente cambien mucho: la Lista de Estudiantes tendría una cómoda mayoría de 140 bancas en el Parlamento de 250, frente a las 104 del SNS, el partido de Vucic. La ley prevé un período de apelaciones y posibles repeticiones de votación en mesas puntuales antes de los resultados finales y la asunción del nuevo Parlamento, por lo que formar gobierno llevaría semanas. Cualquier cambio de políticas depende de ese paso.
El proceso puede complicarse por la elección presidencial que el país debe convocar. Vucic renunció a la presidencia el mes pasado para encabezar la lista del SNS, con la idea de volver al poder como primer ministro, lo que obliga a elegir a su sucesor como jefe de Estado.
Impaciencia y ataques a símbolos del poder
Durante los festejos del domingo, parte de la multitud apedreó a la policía que se retiraba y desmanteló un campamento de simpatizantes de Vucic que llevaba más de un año en un parque del centro de Belgrado. El lunes por la noche, grupos irrumpieron en la sede de la cadena privada oficialista Informer, que encabezó una campaña que presenta a los estudiantes como enemigos del Estado y traidores. Entre quienes se enfrentaron con el editor jefe, Dragan Vucicevic, estuvo Dijana Hrka, madre de una de las 16 víctimas de la tragedia de la estación de tren de 2024 que desató las protestas; lo acusó de mentir. La policía custodió además a otro canal afín, Pink TV.
Vucic condenó la "violencia" y advirtió que sus seguidores podrían "autoorganizarse". Los incidentes se consideran menores frente a la polarización del país, pero muestran la volatilidad de la situación y el riesgo de escalada si el vacío de poder se prolonga. Los estudiantes y la misión de la Unión Europea en Serbia pidieron calma y paciencia. Los primeros rechazaron esos ataques y prometieron "liberar los medios en la asamblea, mediante una lucha institucional por la libertad y el periodismo profesional".
La experta en medios Snezana Milivojevic dijo a la televisión N1 que la situación mediática es especialmente delicada porque está "ante los ojos de todos", y que las "grandes expectativas serán difíciles de satisfacer". Señaló que algunos medios estatales cambian espontáneamente, mientras canales privados como Informer siguieron con la propaganda oficialista.
Corrupción arraigada
El movimiento nació de la lucha contra la corrupción desatada por el derrumbe de la marquesina de la estación de Novi Sad, y la ubicó en el centro de su programa de 11 puntos. La corrupción se considera entretejida en toda la sociedad serbia tras décadas de empleo partidario, clientelismo, burocracia y falta de control.
Los estudiantes prometen reformar la policía y la Justicia, crear una unidad policial que responda a fiscales independientes, prohibir el acceso a cargos a funcionarios corruptos y revisar todos los grandes proyectos del gobierno anterior. Nada de eso será rápido.
Unión Europea y Rusia
Durante las protestas, el movimiento evitó los temas divisivos, como la aspiración de ingresar a la UE y la tradicional amistad con Rusia. Vucic equilibraba entre ambos, y la candidatura europea se estancó porque se negó a sumarse a las sanciones contra Moscú por la guerra en Ucrania. Algunos funcionarios de la Lista de Estudiantes ya dijeron que la política sobre sanciones no cambiará, algo que puede decepcionar a simpatizantes que quieren un giro hacia la UE.
Acercarse a Occidente es difícil en Serbia desde el bombardeo de la OTAN en 1999 y el reconocimiento de la independencia de Kosovo por Estados Unidos y la mayoría de los países de la UE en 2008. La comisaria de Ampliación, Marta Kos, afirmó que las reformas previstas "pueden acercar a Serbia a la UE". Tras hablar por teléfono con Ilija Srdanovic, médico y primero en la lista estudiantil, escribió en X: "estamos listos para apoyar al nuevo gobierno serbio en su avance por el camino europeo".
Una lectura
El mandato es claro, pero el margen de tiempo es corto: la transición, la elección presidencial pendiente y la presión de una sociedad impaciente pueden tensionar al nuevo oficialismo antes de que asuma. Queda abierto cómo conciliará un movimiento heterogéneo las demandas de reforma con definiciones aún evitadas, como el rumbo frente a la UE y Rusia, y cómo responderá Vucic desde la oposición.
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