Lula y Flávio Bolsonaro llegan al balotaje con relatos opuestos y empate técnico
A horas de la segunda vuelta del 25 de octubre, ambos candidatos buscan seducir a más de 33 millones de abstencionistas con discursos de Estado fuerte o de recorte radical.

Pasada la primera vuelta, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el candidato opositor Flávio Bolsonaro compiten por imponer el relato que represente a la mayoría de la sociedad brasileña. El balotaje es el 25 de octubre y, según las últimas encuestas citadas por teleSUR, la dispută está en un empate técnico. Los debates estuvieron marcados por las acusaciones personales.
En ese marco, Lula advirtió que Flávio quiere replicar el modelo de Milei. "¿Habías tomado prestado la motosierra de Milei?", preguntó, y recordó que la pobreza en Argentina alcanzó el 40%.
El relato de Lula
La campaña de Lula gira en torno a "más Estado y más inversión pública contra las desigualdades". Sus ejes son la soberanía sobre recursos estratégicos, con las tierras raras como patrimonio exclusivo del pueblo brasileño, y más gasto en Defensa. Prometió: "Hay mucha gente metiendo la mano en nuestras tierras y eso se va a acabar".
En lo social propone ampliar Bolsa Família, el subsidio educativo Pé-de-Meia y la salud pública, financiados en parte con un gravamen a los superricos y a las sociedades offshore (radicadas en el exterior por razones fiscales), sin abandonar el marco fiscal. En seguridad plantea un Sistema Único de Seguridad Pública, con 10.000 millones de reales para equipamiento policial y cámaras corporales. Promete además deforestación cero en la Amazonía para 2030, junto con la explotación de hidrocarburos del presal. Frente al "antipetismo", refuerza su biografía de obrero metalúrgico.
El relato de Flávio Bolsonaro
Su discurso es liberal-conservador y punitivo, e intenta heredar el movimiento de su padre, Jair Bolsonaro. Según análisis de propaganda citados, como los de Agência Pública, sus spots priorizan las pasiones sobre los programas, con el miedo como motor.
Inspirado en Milei, usa tijeras gigantes como símbolo del "Tesouraço": un recorte de unos 40.000 millones de dólares, la eliminación de al menos 10 ministerios y más privatizaciones. Con la consigna "Más Brasil y menos Brasília" propone transferir recursos y autonomía a estados y municipios. En seguridad, siguiendo el modelo de Nayib Bukele, prometió declarar la guerra al narcotráfico, clasificar como terroristas al PCC, el Comando Vermelho y las milicias, construir cárceles de máxima seguridad, bajar la edad penal a 16 años (con sanciones desde los 14) y aplicar castración química a violadores.
También propone reducir impuestos al consumo, eliminar gradualmente el IOF, crear vouchers educativos y expandir las escuelas cívico-militares. Prometió indultar a su padre, impulsar juicios políticos a jueces del Supremo Tribunal Federal y reformar la Constitución. Él y el diputado Nikolas Ferreira difundieron contenidos engañosos sobre un supuesto cierre de iglesias si ganaba Lula.
La disputa digital
Ambos comandos buscan movilizar a los más de 33 millones de abstencionistas. El PT apostó a la movilización callejera y a videos verticales tipo selfie. Según el cuadro de teleSUR, invirtió 7,43 millones de reales en Meta en septiembre, con más de 1.200 variantes de mensajes, contra 1,84 millones del bolsonarismo, que se apoya en alcance orgánico, Telegram y una red de políticos e influencers de derecha.
El PT denunció a Meta ante el TSE, que ordenó garantizar un trato equitativo en el algoritmo. Circularon además avatares creados con IA para captar jóvenes, de los que el comando de Flávio se desmarcó.
Una lectura
La elección enfrenta dos modelos de Estado, pero la campaña se juega en la capacidad de movilizar a quienes no votaron. Con un empate técnico, el resultado dependerá de esa franja y de la eficacia de cada estrategia digital. Queda abierto cuánto pesará el miedo, las acusaciones cruzadas y el rol de las plataformas frente a las propuestas concretas.
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