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Martes 27 de octubre de 2026

María Corina Machado vuelve a Venezuela y encuentra un país reordenado por Washington

La líder opositora regresó diez meses después de irse a recibir el Nobel de la Paz. Lo hizo con el visto bueno de Trump, aunque Washington está conforme con el gobierno de Delcy Rodríguez.

Redacción

· 3 min de lectura

María Corina Machado vuelve a Venezuela y encuentra un país reordenado por Washington
Imagen · BBC

María Corina Machado volvió a Venezuela y recorrió el país desde el estado de Lara hasta Caracas entre caravanas de seguidores. La escena contrasta con su salida, en plena noche, en diciembre del año pasado, para recibir el Premio Nobel de la Paz en Oslo. Hasta ahora no había podido regresar por los obstáculos que le pusieron el gobierno venezolano y la administración de Donald Trump, que sostenían que "no era el momento adecuado".

"María Corina es la líder indiscutible de Venezuela", dijo Gregory Noriega, de 20 años, que vestía una sudadera de "Vente Venezuela". Hilary, de 18, vio en el regreso "un paso que nos acerca a un proceso electoral" esperado desde el año pasado.

Un país distinto

Nicolás Maduro ya no gobierna. Tropas estadounidenses lo sacaron del poder por la fuerza el 3 de enero y lo trasladaron a Nueva York, donde enfrenta cargos por narcotráfico, posesión de armas y tortura. Se declaró inocente. Lo reemplazó su exvicepresidenta, Delcy Rodríguez, que giró de manera radical la relación con Washington.

Trump elogió repetidamente a Rodríguez: la llamó "maravillosa" y "una persona excepcional", pese a que antes había descrito a ese gobierno como de "narcomunistas". Según la BBC, la administración estadounidense firmó además un acuerdo petrolero que le da a Estados Unidos una concesión de 100 años sobre 65.000 millones de barriles de crudo venezolano. Se hizo con la empresa privada North American Blue Energy Partners (NABEP), dirigida por Alejandro Betancourt, un empresario con un pasado controvertido.

Machado criticó el acuerdo, pero dirigió sus cuestionamientos a Caracas y a Betancourt, no a Trump, a quien le dedicó el premio y cuyo respaldo busca.

Apoyo en la calle y negociación

El analista Beningno Alarcón consideró que el regreso es "el acontecimiento [político] más significativo desde el 3 de enero". Dijo que la recepción muestra que su capacidad de movilización "permanece intacta" y que la oposición tiene ahora liderazgo en el terreno y no solo en el exilio.

Como indicio de un clima más abierto, citó un estudio de los centros Polis y Nexo: en los primeros nueve meses del año hubo tres veces más protestas que en todo 2025, y la represión se redujo en más de la mitad.

El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que su "regreso seguro" fue "el resultado directo de las conversaciones de reconciliación apoyadas por Estados Unidos" entre gobierno y oposición. Machado todavía enfrenta cargos de traición y conspiración para realizar insurrecciones, que ella y sus partidarios consideran políticamente motivados. Había hecho al menos ocho intentos de volver por aire y por mar antes de la luz verde estadounidense.

Rodríguez calificó el regreso de "espectáculo", y la televisión estatal ignoró el recorrido, transmitido en vivo por sus seguidores. Aun así, indicó que podría estar dispuesta a dialogar con Machado. Algunos informes sugieren que Rubio dicta buena parte de las decisiones importantes mediante llamadas regulares de WhatsApp a la presidenta encargada.

Lo que queda abierto

Machado dejó de ser la alternativa preferida de Washington frente a un gobierno al que ahora Estados Unidos parece dispuesto a sostener mientras sea flexible en energía. Rodríguez, por su parte, necesita esa buena relación para no repetir el destino de Maduro. La fuerza en la calle es la principal carta de la opositora, pero no se sabe si habrá una fecha electoral ni qué pasará con los cargos que pesan sobre ella. Habrá que seguir si el diálogo que insinuó Rodríguez se concreta y hasta dónde llega la paciencia de Trump con cada una.

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