Netflix retrata a Mourinho: un técnico que persigue la sombra de su propio éxito
Una docuserie de tres episodios dirigida por Joe Pearlman repasa la carrera del portugués, hoy de regreso en Real Madrid, y deja ver sus costados más vulnerables.

"Quien alguna vez estuvo en la cima no quiere volver a bajar", dice José Mourinho. A los 63 años, el portugués lleva cerca de tres décadas como figura del fútbol mundial. Es el único entrenador que ganó los tres torneos europeos de clubes y conquistó todos los títulos de clubes en cuatro países.
Sin embargo, en los últimos años su carrera se resintió: despidos, escándalos y desgaste. Con su regreso como técnico de Real Madrid, busca demostrar que las dudas son infundadas. Netflix estrenó una docuserie en tres partes, dirigida por el británico Joe Pearlman, que conversa con él, con exjugadores y con gente de su entorno.
Una muralla que cuesta derribar
Según la crónica de Frankfurter Allgemeine, Mourinho encara el documental como encara el fútbol: levantó una muralla, al estilo de "estacionar el micro", que el director debe atravesar. El comienzo repasa su trayectoria con tres hitos: su llegada al Chelsea en 2004, con el título de la Premier League y luego choques de poder con el dueño, Roman Abramovich; el Inter de Milán, al que dirigió desde 2008 y con el que ganó el triplete en 2010; y su paso a Real Madrid en mayo de 2010, donde terminó con la hegemonía del Barcelona en la liga española.
Nació en 1963 en un suburbio de Lisboa; su madre era maestra y su padre, entrenador de fútbol. Describe una infancia "libre" y "sin ataduras", aunque admite que no fue buen jugador. "Tenía que demostrar siempre. Quería escribir la historia", afirma. Y agrega: "Yo era distinto". Esa sensación de outsider es, a la vez, su motor y su talón de Aquiles.
Los exjugadores lo definen con palabras como eminencia, líder, encantador, calculador y de gran ego. "Está obsesionado con el fútbol", dice Zlatan Ibrahimović. "Lo fundamental en el mundo de José era ganar", suma Frank Lampard. Solo John Terry alude a su "lado blando".
La familia y los años difíciles
"El fútbol es un trabajo que me absorbe. Nada de jardinería, cocina, limpieza, golf, remo, nada", dice Mourinho. Reconoce "culpa" por no dedicarle más tiempo a su familia, aunque aclara que le importa más que el fútbol. "Pero, siendo honesto, sé que disfrutan más la vida sin mí", afirma. Ante la repregunta, explica que intenta protegerlos y que no le gusta hablar de su vida privada.
Aun así, se sabe que su padre murió durante su etapa en el Manchester United (2016-2018). Sobre cómo lo procesó, responde: "No me hagas llorar". Cuando Pearlman le pregunta por qué no pudo repetir los éxitos iniciales, reacciona con enojo: menciona la final de copa con el Tottenham, los tres títulos con el United, entre ellos la Europa League, y la Conference League con la Roma. "En cada situación hay objetivos en proporción al potencial", sostiene.
En Fenerbahçe y Benfica fue despedido tras cerca de un año. Esas etapas recientes se mencionan, pero no se profundizan. Según el análisis del diario alemán, las mejores escenas son las que lo ponen a la defensiva y lo incomodan con preguntas insistentes; allí surge la frase: "Necesito sentir que me quieren".
Lectura
Mourinho fue llamado "el Muhammad Ali de los entrenadores" y quiere ganar la Champions League con Real Madrid, que tuvo un arranque irregular. La docuserie lo muestra como alguien atado a la nostalgia de la gloria. Queda abierto si el presente en el Bernabéu permite reescribir ese relato o si el documental terminará leyéndose como el retrato de una etapa que se cierra.
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