Condenan a un funcionario del BKA por ofrecer en chats a una niña inexistente
Un tribunal de Fráncfort le impuso dos años de prisión en suspenso a un hombre de 56 años que se hizo pasar por una madre y ofreció a su "hija" de 13 para abuso sexual. Ya no integra la policía federal alemana.
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El Tribunal de Primera Instancia de Fráncfort condenó a dos años de prisión en suspenso a Michael B., un funcionario de 56 años de la Oficina Federal de Policía Criminal alemana (BKA), por ofrecer en chats a una niña que no existe para que fuera abusada. El nombre real del acusado no trascendió: el diario Frankfurter Allgemeine lo identifica con un seudónimo. Como consecuencia de la sentencia, B. dejó de ser funcionario del BKA.
Los chats
En enero de 2024, B. chateaba en el área erótica de una plataforma web bajo la identidad de "Daniela". Tras hablar de preferencias y fantasías, introducía a su supuesta hija de 13 años. Algunos hombres cortaban la conversación, otros preguntaban con incredulidad y varios aceptaron una cita sexual en la que participaría la niña.
Un hombre de Bielefeld acordó un encuentro para la tarde del 31 de enero de 2024 y fue el último interlocutor de "Daniela". Avisó a la policía después de que ella insinuara que la hija sería incluida en actos sexuales. "Daniela" no se presentó ni a esa cita ni a las otras. Los investigadores descubrieron que detrás estaba B., que vive en el distrito de Main-Taunus. No existe la niña, ni había una de esa edad en su entorno.
La explicación del acusado
Los investigadores no hallaron indicios de que B. buscara atrapar pedófilos, como hacen los llamados pedo-hunters (cazadores de pedófilos que se hacen pasar por menores o por sus tutores). Tampoco encontraron rastros de inclinaciones propias: no denunció a ningún interlocutor, no hubo encuentros y el allanamiento no arrojó material de abuso infantil.
Ante el tribunal, B. dijo que nueve años antes le diagnosticaron burn-out y que luego desarrolló ataques de pánico y trastornos del sueño y de ansiedad. Contó que estaba "socialmente muy retraído". Como la respuesta que recibía como hombre era escasa, decidió hacerse pasar por mujer y, para resultar más atractivo, inventó a la hija. Dijo que no puede entenderlo del todo hoy, que los mensajes le daban un "kick" y que buscaba "atención social", no un contacto real.
También afirmó que no sabía que esos mensajes fueran delito, algo llamativo en un funcionario del BKA. Al no haber niño real, no podía haber una cita concreta con él, lo que descarta el dolo respecto de un encuentro.
Por qué igual es delito
Aun así, la jurisprudencia alemana considera punible ofrecer un niño ficticio. En noviembre de 2025, el Tribunal Superior Regional de Braunschweig resolvió que no importa una "eventual falta de intención de cumplir el ofrecimiento" y que lo decisivo es "el peligro abstracto derivado de la oferta". Basta con que el autor acepte, al menos, que el interlocutor pueda tomarla en serio.
El Tribunal Federal de Justicia ya había decidido algo similar en octubre de 2012, en el caso de una mujer que fingió ser madre de un bebé que no existía para retener a su amante y le ofreció al niño para actos sexuales. Si la oferta iba en serio, concluyó, es irrelevante.
El delito está previsto en el artículo 176, apartado 1, número 3 del Código Penal alemán. A fines de los años noventa la situación era distinta. En agosto de 1997, el Tribunal Regional de Traunstein absolvió a un matrimonio que había ofrecido por internet un niño para actos sádicos, porque no pudo establecer que el ofrecimiento fuera serio. El Tribunal Federal confirmó el fallo en 1998 al sostener que el tipo subjetivo solo se cumple para quien quiere seriamente el hecho. Esa decisión derivó en varios proyectos de ley y ampliaciones del artículo.
Las penas
La ley prevé hoy una pena mínima de un año de prisión. En febrero pasado, un tribunal de Amberg (Baviera) condenó a un policía de 41 años a un año y medio en suspenso y una multa de 5.000 euros. En el caso de Braunschweig, de noviembre de 2025, se impuso una pena de dos años y cuatro meses de prisión.
A B. la jueza le impuso, además de las condiciones habituales, una consulta en la Hessische Fachambulanz, que debe acreditar en dos meses. Según lo que allí se recomiende, deberá hacer una terapia e informarlo. También se investiga o investigó a los interlocutores de los chats; un procedimiento contra uno de Berlín se archivó por falta de sospecha.
Una lectura
El caso muestra que el derecho alemán castiga el ofrecimiento por su capacidad de generar riesgo y no por la existencia de una víctima real ni por la sinceridad de quien lo hace. La defensa de B., desconocer la ley, pesa poco en un agente de policía federal. Queda sin resolver el móvil, que la sentencia no pareció aclarar más allá del relato del acusado, y el destino de las causas contra quienes aceptaron las citas.
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