Tres buques con diésel ruso viajan a Estados Unidos, uno de ellos sancionado
Los cargamentos, unas 140.000 toneladas, son los primeros autorizados tras el acuerdo de Trump con Putin para eximir al diésel ruso de las sanciones. Legisladores advirtieron a las empresas que podrían enfrentar investigaciones.

Tres buques cargados con diésel ruso, uno de ellos incluido en listas negras europeas, llegarían a puertos de Estados Unidos la semana próxima, según el Financial Times. Suman unas 140.000 toneladas y son los primeros licenciados por las autoridades estadounidenses en el marco del acuerdo que Donald Trump cerró con Vladimir Putin para eximir al diésel ruso de las sanciones. La meta es contener la suba de los combustibles y ayudar a los republicanos a retener el control del Congreso. Los arribos están previstos para pocos días después de las elecciones legislativas de medio término.
Los buques y sus fechas
El primero es el Agioi Fanendes, de propiedad griega, que según los datos de seguimiento llegaría a Nueva York el 7 de noviembre, cuatro días después de los comicios. Su carga de 40.000 toneladas sería, de descargarse como se indica, el primer cargamento de diésel o gasoil ruso que la plataforma Kpler detecta en Estados Unidos desde julio de 2023.
El Talisman, un buque ruso de 20 años, llegaría a la costa este el 9 de noviembre. Lo seguiría el Leruo, de propiedad hongkonesa y bandera de Sierra Leona, que según Marine Traffic anuncia su arribo a la costa atlántica estadounidense el 11 de noviembre. Zarpó de San Petersburgo el 17 de octubre y el lunes navegaba por el Mar del Norte, frente a Noruega. Los datos de rastreo pueden ser poco confiables y los barcos pueden cambiar de destino.
El Leruo está sancionado por el Reino Unido, la Unión Europea y Canadá. Según OpenSanctions, los europeos lo penalizaron en 2025 por transportar cargas rusas, apagar su sistema de localización, hacer transferencias de carga entre buques e incumplir el tope de precios del G7. La empresa dueña del Agioi Fanendes, East Mediterranean Maritime, no respondió de inmediato; no se pudo contactar a los dueños del Talisman y del Leruo.
Un giro de la política estadounidense
Estados Unidos prohibió las importaciones de petróleo y derivados rusos en marzo de 2022, poco después de la invasión a Ucrania, y en febrero de 2023 se sumó al tope de precios del G7 para el diésel ruso. Pero la guerra de Trump con Irán, sumada a los bombardeos ucranianos a refinerías rusas, disparó los precios: el diésel cuesta en promedio 6,34 dólares el galón en Estados Unidos, frente a 3,66 hace un año.
Trump celebró el acuerdo, firmado el 9 de octubre, como un "great announcement" que liberaría "immediately" 300.000 toneladas al mercado global, con millones más por venir. Hubo reacciones en el Congreso: un grupo bipartidista de senadores le pidió revocarlo y advirtió que podría ser ilegal.
El lunes, demócratas de peso y un único republicano, el senador Thom Tillis, enviaron una carta a los presidentes ejecutivos de bancos, autoridades portuarias y distribuidoras de combustible. "Cualquier importación de diésel ruso a EE.UU. plantea importantes interrogantes legales y puede estar sujeta a acciones legales, así como a investigaciones del Congreso. Las empresas que importen productos en violación de la ley estadounidense pueden exponerse a responsabilidad penal y civil", escribieron. Agregaron que el esquema plantea riesgos de seguridad nacional porque financiaría la "brutal e ilegal guerra" contra Ucrania.
Riesgos legales y límites del negocio
Jeremy Paner, socio del estudio Hughes Hubbard, dijo que el Congreso tiene razones para preocuparse por la licencia temporal, pero que el presidente tiene derecho legal a emitirla. Consideró, sin embargo, que la llegada de un buque sancionado por la UE, el Reino Unido y Canadá sería "altamente problemática", porque esas economías y sistemas financieros están muy entrelazados con el sector marítimo y portuario estadounidense.
Un operador petrolero que habló con el FT bajo condición de anonimato sostuvo que la complejidad legal y los volúmenes relativamente pequeños llevarían a la mayoría de las grandes empresas a evitar el negocio.
Entre otras medidas para bajar la energía antes de los comicios, la administración flexibilizó las restricciones sobre buques sancionados que transportan cargas rusas e iraníes, al permitir que se vendan a propietarios legítimos para aumentar la flota y reducir los fletes. Según Clarksons, la cantidad de buques de productos que recalan en puertos rusos del Báltico llegó a un máximo de dos años, con envíos hacia Turquía, Egipto, Brasil y Estados Unidos. Los puertos de Ust Luga, Primorsk y San Petersburgo registran su mayor actividad desde noviembre de 2023.
Lo que queda abierto
Los analistas dudan de que Moscú pueda entregar los volúmenes del acuerdo, sobre todo si Ucrania retoma sus ataques tras una calma reciente. "Es probable que estos ataques ucranianos a refinerías rusas se reanuden y afecten la producción", dijo Tom Kloza, asesor energético jefe de Gulf Oil.
El episodio muestra la tensión entre la urgencia de bajar los precios y las sanciones que Washington impulsó hace poco. Habrá que ver si los buques descargan, qué empresas aceptan el riesgo legal y si el Congreso, que podría cambiar de manos tras las elecciones, avanza con investigaciones. La presencia de un barco sancionado por aliados es el punto donde esa contradicción se vuelve más concreta.